miércoles, 23 de diciembre de 2009

La alquimista

Esperé la
escolta al lecho
de querubines
lampiños
que robaran nuestro
almizcle vespertino
a bocanadas
y los faunos
que en el éxtasis
danzaran
ditirambos
dionisíacos
ebrios de
amanitas
venenosas
de tu verso
a las
ninfas
de manantiales
submarinos
que peinaran
con sal y esas
manos de nácar
tu melena parda
libaran tus pestañas
con besos lascivos
engendrar
unicornios indómitos
que borraran
las viejas ofensas
atroces
con el bálsamo marfil
de su adorno
erecto

y la cifrada delicia
fue el instante
desnudo al
descubrirte
sin tu magia.

3 comentarios:

Carolina Castro dijo...

ay, me hizo sonrojar!
jaja

buenísimo.
sos el girondo de nuestra generación poética! creo que me habías dicho que no habías leído mucho de él, así que te voy a prestar un libro re-súper-copado.

besos, querido.
nos vemos pronto!
:)

jota dijo...

ey, cifrada delicia leer esto, saludos, y del comentario anterior sugiero 20 poemas para leer en un tranvía. :D

La Vaga dijo...

con una mano casi de nacar escribo... holaaaaaa fabito!

Muy lindo todo!
un abrazo

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